Cine y Música

 

A mí me atrajo el Circo. Hollywood trae un estreno musical. Algunos se acercan por las canciones, otros por el vestuario, otros por Hugh Hackman, Michelle Williams o Zac Efron. A mí me atrajo la imagen del circo, y con tal sólo unas imágenes del trailer ya me alcanzó para querer sacar la entrada.

Lo primero que vemos es a un presentador de circo en su esplendor que se va desvaneciendo hasta los inicios de la historia, hasta la niñez de anhelos, sueños y pobreza. En esta primera etapa vemos cómo se va desarrollando la amistad con una niña de clase alta (Charity), que luego deviene en amor, que no se apaga en el tiempo. Así se va forjando la historia de P.T.Barnum.

Tiempo después, ya casado con Charity y con dos hijas, pierde su empleo y pide un préstamo para abrir un Museo de Cera y excentricidades. El éxito nulo lo hace pensar en la opinión de sus hijas, es que todo está muerto y falta algo vivo en su museo. Allí comienza la búsqueda de personas fuera de la convencional, gente muy alta, muy baja, con aptitudes circenses, tatuajes por toda la piel, barbas, etc.

Hay algunos temas interesantes que se tratan en la película, como la necesidad de emprender, la frustración, el riesgo que conllevan y el placer de apostar y hacer lo que uno tanto anhela. Luego hay algunas cuestiones sobre la diversidad, si bien en algunos momentos se trata a las personas como meras mercancías a ser exhibidas, también se les da un lugar de pertenencia, de perder el miedo a la exhibición, de dar visibilidad a lo diferente y de ganar seguridad y autoestima. Esta aquello vivo, distinto, que produce adrenalina, sorpresa y disfrute, que va hacia lo popular, que cree en el poder de la imaginación y que incluye de esa forma. Algo de lo que se sustentan las artes escénicas.

Otro punto es la lucha de clases, ese anhelo a ser aceptados por lugares de legitimidad (en este caso la crítica, la escuela de ballet, la clase pudiente, los aristócratas, etc). El vacío por sentirse menospreciados y la lucha con la discriminación propia y ajena.

La película es visualmente atractiva, de época, con una fotografía bella e interesante. Algunas escenas y bailes por momentos se vuelven forzados o naif, pero ayudan a crear un clima de fantasía que ayuda al relato. La música acompaña muy bien, con canciones que continúan resonando en nosotros una vez finalizada la función.

Sigo insistiendo, a mí lo que me atrajo fue el circo. Me atrae la diversidad en el escenario, la expresión del cuerpo, la posibilidad de poder volar en un arnés, perder el miedo a la exhibición, disfrutar de las risas, del divertimento de varios y no unos pocos afortunados, la necesidad del encuentro y de confiar en la imaginación.